Segunda semana de Pascua

  EL RESUCITADO
 

 “ID A GALILEA...AHÍ ME VERÉIS”


Toda la semana, Jesús mío, ha estado resonando en mis oídos que mi vida cristiana pasa por dar de comer al que tiene hambre, visitar a los enfermos, especialmente a los que sufren por esta pandemia del covid-19. En ellos, en cada hermano que visito, encuentro tu carne, tu cuerpo, te encuentro a ti.

¡Qué calado alcanza mi meditación cuando voy descubriendo que eres tú, Jesús, quien te pones a mi lado y mendigas mi ayuda! Quiero vaciarme de mí mismo y llenarme de tu misericordia para ponerme todo entero a disposición de quien encuentro con necesidad.

Te colocaste, Cristo resucitado, a la puerta del reino de la muerte, y tu silencio en la tumba es un Sí por el que, los que creemos en ti, al ser tocados por tu cuerpo en la eucaristía, volvemos a la vida, a Galilea, a escucharte decir: “Tuve hambre y me disteis de comer …” (Mt 25, 35). De ahí que tu cruz, antaño féretro, es ahora cuna de resurrección. Tu silencio en la tumba es un fuerte Sí - Palabra eterna - que lleva vida, resurrección, cielo.

Confieso, Cristo mío, que tú, Palabra encarnada, viviste con nosotros e hiciste de nuestras carnes pecadoras cuerpos espiritualizados (solidarios) que habiten el cielo para siempre. Confieso, además, con orgullo que tu muerte en la cruz es prenda de la resurrección de nuestros cuerpos. ¡Aleluya!

P. Félix Ramos, c.p.

feralo34@hotmail.com

 



 

Primera Semana de Pascua

EL RESUCITADO
“¡NO ESTÁ AQUÍ!”

Jesús, hoy vengo a ti muy contento. Después de haberte contemplado durante la cuaresma en el Cristo de mi habitación del pintor sevillano Diego de Velázquez con mirada atenta en el INRI, sentencia de tu injusta condena; en la corona de espinas, instrumento de burla y humillación; en tu cabeza inclinada y obediente; en tus ojos velados y sin luz; y en tus manos - taladradas - apretando sendos clavos y derramando sangre, … ahora en estas semanas pascuales quiero contemplarte - como Protagonista - en el Cristo del retablo del conjunto escultórico de mi parroquia “Santa María Goretti”, del artista gallego Suso de Marcos, hipocorístico de Jesús López García, malagueño por adopción.

Jesús, te veo - transfigurado en la cruz - , sin el INRI de la sentencia, sin la corona de espinas de burla y humillación, sin heridas, sin sangre, sin hechos de muerte… Por el contrario, estás erguido, sin gravedad, como aéreo, con la cabeza levantada, de frente como en camino, con los ojos abiertos hacia la escena del perdón que la agredida adolescente ofrece a su agresor. Has asumido los hechos de muerte guardándolos en tu corazón y los has cambiado en hechos de vida en virtud de tu amor. Te felicito. ¡Feliz intercambio!

Te doy gracias, Jesús, porque moviste al piadoso escultor a esculpir tu misericordia y perdón … y siento en mi interior, Jesús mío, que me haces una clara invitación a pasar de la contemplación a la acción. Que no te busque “entre los muertos”. Que vaya a Galilea, lugar del mundo - herido y vulnerable - , donde practique en mis hermanos las obras de misericordia, que son actos de resurrección. Jesús transfigurado, concédeme la gracia de desear que los demás sean más estimados que yo. ¡Aleluya!

P. Félix Ramos, CP.
feralo34@hotmail.com