Este semana decanta en todas las Iglesias cristianas y recorre por nuestras calles y ciudades una gracia muy especial…la Santa Cruz, gracia que en Andalucía y España la extendemos por todos los pueblos, en procesiones y viacrucis que huelen a cera e incienso; los tambores acompasados y las saetas doloridas hacen que “resplandezca el misterio de la Cruz”, como canta un venerable himno de la liturgia.
Para el pueblo judío, el día más santo del año es el Yom Kippur, es decir, el día de la “Gran Expiación”. También el pueblo cristiano tiene su Yom Kippur, su día de la Gran Expiación, y ese día es su Viernes Santo. Lo hemos proclamado en la segunda lectura, con las palabras de la carta a los Hebreos: Tenemos un sumo sacerdote grande que ha entrado en el santuario una vez para siempre, “con su propia sangre”, no ya en figura sino en realidad, la Gran Expiación, no ya de los pecados de una sola nación sino “del mundo entero”.
“Cristo, por nosotros,
se sometió incluso a la muerte,
y una muerte de cruz;
por eso Dios lo levantó
sobre todo y le concedió
el Nombre-sobre-todo-nombre”
(Flp 2,8-9).
se sometió incluso a la muerte,
y una muerte de cruz;
por eso Dios lo levantó
sobre todo y le concedió
el Nombre-sobre-todo-nombre”
(Flp 2,8-9).
F.R.L <feralo34@hotmail.com>